EL HIJO DE LA PERDICIÓN – Capítulo 6

6- “La frialdad de la noche” 1°Caso

Sus ojos miraban con admiración lo que le rodeaba. La ciudad ya de por si era increíble, pero el que tuviera un barrio en el aire la hacía ser aún más genial a ojos de Evaluna.

— Saturno está en el cielo— comentó Evaluna mientras veía como las lunas indicaban que pronto sería de “día”.

—¿Sabes cuál es la fecha de hoy? —le preguntó Kyle.

—A ver, según las nebulosas hoy es seis de febrero del dos mil dieciocho—sonrió orgullosa.

—Sabe la fecha y ya se cree la presidenta—se burló Siyah mientras lamía su pata.

Evaluna fijó su vista en el paisaje. Había cuatro bloques de edificios y en el centro de estos un árbol de hojas rojizas. Se fijó en que cada edificio tenía un número seguido de una letra.

—Me imagino que, si el número del edificio termina con una D al final, significa que estos pertenecen al cuarto bloque— concluyó Evaluna.

—Así es. Los bloques se organizan de la A hasta la D, y cada bloque tiene diez edificios en total—explicó Kyle acercándose al centro del barrio.

Evaluna se sujetó fuertemente de su cintura mientras el calor invadía sus mejillas. Tras pensar en la palabra “calor” un escalofrío recorrió su espalda. Según recordaba, los vampiros tienen la sangre fría. Pero si ella es de sangre caliente ¿Kyle se daría cuenta? ¿Acaso la esencia de vampiro también ocultaba su calor corporal? Todas esas dudas la pusieron nerviosa.

—¿Sucede algo? —Kyle se dio cuenta inmediatamente del cambio de humor de Evaluna.

—¿Ah? No, no es nada—trató de ser convincente.

—Yo sé que te sucede— ambos voltearon a ver a Siyah. Evaluna tragó fuertemente mientras Kyle esperaba a que la bola de pelos hablase—estas nerviosa porque Ren no ha regresado.

Evaluna recuperó el aire que había perdido. Kyle por otra parte solo suspiró con pesadez.

—S-si claro, es eso. Eres un genio—trató de ser contundente.

Antes de que Kyle siquiera aterrizar unas naves se cruzaron con ellos y pasaron rápidamente para quedarse delante de ellos.

—¡Ustedes! ¡Bajen del vehículo ahora mismo! —los conductores al parecer eran oficiales encargados de la seguridad del barrio.

Evaluna evitó preguntar cómo querían que bajasen del vehículo, pero eso la delataría pues los vampiros pueden volar gracias a su división.

—¡¿Y por qué estamos arrestados si se puede saber?!— claro que ella no podía quedarse callada. Después de todo le parecía extraño que los quisieran arrestar sin haber hecho nada malo.

Kyle solo sujetó el puente de su nariz, ahora no tenían tiempo de lidiar con oficiales de policía. El azabache se decantó por hacer caso omiso y continuar su camino, más el número de oficiales era de dieciséis, cada uno de ellos dividido en parejas para un total de ocho vehículos.

—Somos la justicia de este barrio. La razón por la cual están arrestados es porque los consideramos una amenaza contundente—habló el comandante desde su megáfono.

—¡Pero no–

— Espera un poco preciosa—Kyle la interrumpió—si te fijas en los ojos de los oficiales, todos brillan de un color azulado.

—Ya veo. ¿Dices que están siendo controlados? — el azabache asintió—pero ¿por qué o quién?

— No lo sé, pero algo es seguro. Ese qué o quién nos quiere sacar de este barrio a como dé lugar— Evaluna sonrió ante aquello pues eso quería decir que estaban yendo por el camino correcto.

— Entonces adelante— el gato con su levitación se posicionó en medio de los oficiales y sus amigos.

Todos fijaron su vista en la extraña luz que se había formado alrededor del gato. Esta lo cubrió por completo mientras tornaba la silueta de un humano.

Una vez la luz desapareció se pudo apreciar a un chico de cabello rubio ceniza, ojos grisáceos y ropas oscuras. En su mano llevaba una espada de gran tamaño cuya hoja no era recta, sino que en su punta tenía un doblez dándole una forma de boomerang.

—¡¿Qué pretendes hacer?!—los oficiales seguían atentos los movimientos de Siyah quién tomando impulso con su mano extendió la espada hacia el frente haciendo que la parte torcida de ésta saliera disparada gracias a la cadena que tenía dentro. Los oficiales se agacharon ante el filo que pasaba por encima de ellos y volvía automáticamente al resto de la espada.

—¡Necesitamos refuerzos!

— Yo me encargo de ellos—Siyah los miró por el rabillo del ojo.

— Claro—Kyle arrancó en dirección contraria alejándose de los oficiales.

—¿Estará bien? — le preguntó Evaluna.

— Tal parece que sabe arreglárselas sólo— contestó Kyle— sujétate bien.

Más Evaluna no lo hizo y Kyle aceleró de imprevisto haciendo que ella comenzara a caer.

¡Por miedo a que me descubriera me va a descubrir!

Evaluna cerró sus ojos con temor a que sucediera lo peor. Más cuando los abrió estaba en los fríos brazos de Kyle.

—¿Estas bien? ¿Por qué no me dijiste que eras una Vanadha? — Evaluna se tensó rápidamente. ¿Qué era eso? ¿Se comía? ¿Acaso descubrió que era humana? ¿Alguna bebida? —¿Qué pasa? — Kyle la miró extrañado ante su nerviosismo— ¿Tanto miedo te da que sepan que eres un vampiro sin poderes?

Evaluna puso su cara de póker. ¿Vampiro sin poderes?

—¿Quieres decir que eso no es nada malo? —preguntó ella tratando de seguir el hilo.

— No tiene nada de malo. Después de todo se les llama vampiros por poseer poderes, magia o como quieras llamarlo, mientras que Vanadha hace referencia a los seres que deben beber sangre para sobrevivir más no poseen poderes sobrenaturales—le explicó Kyle.

¡REN! ¡GRACIAS POR EXPLICARME ESE INSIGNIFICANTE DETALLE! y yo pensando que Vanadha era una especie de agua mineral.

Sin embargo, ella aún seguía preocupada por su calor corporal. ¿Acaso se estaba haciendo el tonto? O de verdad ¿La esencia también mantenía en secreto la sangre caliente de los humanos? Si es así, necesitaba uno que la volviera más alta.

—Kyle—Evaluna señaló hacia atrás, al parecer la ayuda de los oficiales ya comenzaba a llegar.

— Tch…—Kyle chasqueo su lengua molesto por la situación. Pensó que lo más seguro sería ocultarse así que arrancó con cuidado y se escondió entre dos edificios. Él tenía la gallardía suficiente para hacer algo al respecto, pero debía asegurarse primero de no poner en riesgo la vida de Evaluna.

Los vehículos se quedaron en un punto en el cual le sería imposible a Kyle salir inmediatamente. 

—¡Los tenemos rodeados! ¡Salgan de su escondite inmediatamente! — algunos individuos situados abajo de su posición miraban con detenimiento la escena. Y Kyle supo en el instante en que sus ojos se cruzaron con los de un transeúnte lo que sucedería a continuación.

—¡Allí están! — señaló aquel transeúnte.

Los oficiales arrancaron sus vehículos, por lo que Kyle no tuvo más remedio que darse por vencido sobre su escondite.

—Sujétate fuerte esta vez, Evaluna— le pidió Kyle con total seriedad. Ella sin rechistar colocó sus brazos alrededor de su cintura mientras sentía como Kyle estaba dispuesto a arrancar a la loca.

Sin embargo, el tumulto de personas se hizo más grande por una razón diferente. Al parecer miraban un punto en específico. Kyle y Evaluna giraron sus rostros solo para ver a varios cuervos revolotear en aquella baranda que todos miraban con ahínco.

—Aquí vamos—Kyle sin dudarlo un segundo más arrancó el vehículo lo cual hizo que los oficiales comenzaran con su persecución.

Evaluna seguía mirando el punto en el que los cuervos volaban y al cual Kyle se dirigía. De repente esos cuervos comenzaron a tomar la forma de una silueta humana y cada vez se hacía más obvio quien era el dueño de ésta.

Entre aquella silueta, se podían apreciar pequeños cabellos rojizos que poco a poco se iban haciendo más evidentes. Después, esa bufanda característica de aquel individuo que le proporcionaba mucha curiosidad a Evaluna la cual se movía gracias a la suave brisa. Por último, unos ojos rojos de diferentes tonalidades que miraban con seriedad a los que se acercaban.

Kyle, Evaluna y los oficiales fueron testigos de cómo aquel individuo, quien no era nada menos que Ren Lowgood, comenzó a ser rodeado por un aura de color rojizo la cual simbolizaba sus poderes apunto de funcionar. Mientras más se acercaban los vehículos, más se podían ver algunas líneas que al parecer tenían como objetivo a los oficiales.

Kyle cruzó miradas con Ren y no supo en que instante se llenó de algo de confianza hacia él. Kyle y Evaluna cruzaron sin problemas por aquellas líneas rojizas que había creado Ren, más cuando los oficiales llegaron, estas comenzaron a bailar sobre ellos hasta que se iban convirtiendo en dos enormes dragones rojizos que atrapaban a todo vehículo que se encontrase cerca de las líneas mientras terminaban de crearse completamente.

Ren comenzaba a mover sus manos manejando a aquellos dragones que terminaron de formarse por completo.

—¡¿Qué es esto?!—los oficiales trataban de adelantarse antes de ser atrapados pero los dragones eran demasiado veloces para ellos. Ren dejó que Kyle y Evaluna pasaran por debajo de la baranda en donde se encontraba.

—¡Vienen más! — Tras escuchar esto por parte de Evaluna, Ren no dudó en girar hacia Kyle para decirle algo con la mirada.

— Maneja— Kyle rápidamente apretó un botón haciendo que el vehículo hiciese dos plataformas a cada lado.

—¿Eh? —Evaluna se posicionó al volante mientras Kyle se quedó atrás de ella.

Piensa que es como jugar Need For Speed….

Trataba de calmarse mentalmente.

Los oficiales se acercaban por delante de ellos mientras que atrás quedaban algunos que eran perseguidos por los dragones.

—¡Necesita–

Antes de que pudiese decir algo, Ren con sus movimientos llevó al dragón a tragárselo. Esto no los mataría, sino que los liberaría de seguir siendo controlados.

Después de esto, Ren movió su mano izquierda para guiar al otro dragón hacia la dirección de Evaluna. Kyle entonces se posicionó en la plataforma derecha y al mover su mano, el dragón que había enviado Ren se volvió completamente azul.

—¡¿Eso es un dragón?!—Kyle comenzó a manejar al dragón a su antojo mientras los oficiales trataban de retirarse y se sorprendían ante la criatura que tenían enfrente.

Cómo Ren había dejado uno de sus dragones en manos de Kyle, algunos vehículos que quedaron se fueron escapando en dirección hacia ellos, por lo que el pelirrojo no tuvo más opción y usado su división-C llegó rápidamente hacia la plataforma izquierda del vehículo junto al dragón que él manejaba. Mientras Kyle se encargaba de los que venían adelante, Ren hacia lo posible por alejar a los que venían detrás. Evaluna por su parte trataba de manejar imaginando en su mente una carrera para evitar ponerse nerviosa.

—¡¿De dónde salen tantos oficiales?!— se quejaba Evaluna mientras veía que más vehículos se acercaban.

—¡Oigan cuidado! —algunas personas que pasaban con sus vehículos debían apartarse rápidamente sino querían ser atropellados o devorados por dragones gigantes.

Entonces una idea llegó a la mente del escarlata, más intentarla era algo diferente. No solo estaba el hecho de que no confiaba en Kyle, sino que no sabía hasta qué punto podía manejar sus poderes. Al final, concluyó que no perdería nada si trataba de hacerlo.

— Tendremos que intentar algo más fuerte, Evaluna detente—comentó Ren a lo que Kyle asintió y Evaluna hizo caso deteniéndose— debemos juntar los dragones para que el poder sea más fuerte.

Ambos chicos movían sus manos de igual forma haciendo que los dragones se juntaran sobre ellos y comenzaran a dar vueltas uno tras otro. Al hacer esto, los dragones juntaron los poderes de sus “amos” e irradiaban una energía violeta que envolvió a todos los oficiales.

Cuando la energía comenzó a desaparecer, los oficiales parecían haber recobrado el conocimiento de una manera más rápida ya que sus ojos no poseían ese brillo azulado, sino que eran normales.

Los dragones junto con la energía violeta desaparecieron. Ren y Kyle se sostuvieron con la rodilla en la plataforma ante el cansancio que les había llegado por usar ese hechizo.

Al parecer tiene un nivel avanzado en lo que a magia se refiere.

Pensaba Ren.

—¡Eso fue impresionante! —a Evaluna le había encantado aquel espectáculo. Claro que para ellos más que un espectáculo había sido una barbaridad que les robó parte de su energía.

—¿Qué es lo que sucedió? —al dejar de ser controlados, los oficiales se preguntaban por qué estaban allí y que era lo que había sucedido para que varias personas los estuvieran viendo y grabando desde las carreteras y andenes.

—¡Así es amigos! ¡Una misteriosa persecución entre los oficiales y estos jóvenes que vienen de la superficie termina en una especie de batalla en donde la aparición de dos dragones nos dejó a todos confusos! — inclusive la televisora estaba atenta a todos los movimientos de ellos. Después de todo, eran noticia y V-BloTv no podía dejar pasar esta oportunidad para tener más visitas en su canal.

—¿Jóvenes de la superficie? Qué rayos creen que somos. ¿Desechados de ciudad robótica? —Evaluna se cruzó de brazos.

—Es una expresión. Supongo que es mejor que decir: “A los muchachos que vienen de abajo”. Eso nos haría parecer recién salidos del averno— le explicó Ren.

— Si, como sea—Evaluna arrancó de improvisto mientras que los chicos no tuvieron más remedio que sujetarse de la plataforma.

— ¿Dónde está Siyah?—Ren había tenido esa inquietud desde hace un rato, pero con la situación no tenía tiempo de preguntarlo.

—Él fue quien nos ayudó a escapar de otra tanda de oficiales—esta vez habló Kyle quién evitaba mirar a Ren y éste último igualmente.

—Iremos por él—Evaluna comenzó a girar guiándose por los carteles que había visto antes—Ese hechizo que hicieron— los chicos miraron a Evaluna—¿Funcionaba también con los oficiales que no estaban allí?

— El hechizo consiste en unir los poderes de aquellos que manejaban a las bestias. Una vez unidos, la energía violeta se encargaría de buscar otra energía con la cual chocar, en pocas palabras: “Los opuestos se atraen”. Es claro que sí los oficiales estaban lejos, la energía llegaría puesto que es llamada por otra energía la cual era la negativa—le explicó Ren. Evaluna no dudó en relacionar todo imaginándose un enorme átomo con sus protones y electrones.

Cuando llevaba varios minutos manejando, Evaluna divisó una figura conocida a lo lejos.

—¡Allá está! — señaló ella con entusiasmo. Más este se esfumó al ver que Siyah estaba muy cansado y rodeado de oficiales confundidos.

— Ya no….puedo más…— antes de que cayese Ren usó su división-C para sujetarlo y llevarlo a la plataforma.

—¿Está bien?—la mirada de Evaluna denotaba preocupación. Siyah sin responder regresó a su forma felina.

— Descuida. Bastarán unos cuantos minutos y recuperará el aliento—las palabras de Ren calmaron a Evaluna.

—Debemos apresurarnos— Evaluna asintió a lo dicho por Kyle.

—En la dirección que encontramos en la computadora decía que esas chicas vivían en el bloque C-07.

—Solo gira a la derecha cuando divises el bloque D—Evaluna al ver el bloque que mencionaba Kyle giró a la derecha para llegar al bloque anterior el cual era el C.

Una vez lo divisaron, Evaluna aterrizó en el andén que separaba a los edificios. Ren se encargó de cargar al gato cansado mientras que Kyle, una vez Evaluna hubo bajado, convirtió el vehículo en murciélagos que se unieron a él.

— Vamos— los chicos comenzaron a caminar. Evaluna se impresionaba con lo que veía. Kyle y Ren por su parte solo buscaban el número siete.

Una inquietud se llenó dentro de Kyle. ¿Por qué en ese momento él pareció confiar plenamente en Ren? Era cierto que ambos sospechaban el uno del otro, pero aun así ¿por qué motivo solo una mirada podía trasmitirle tanta confianza? Pensó por un momento en locuras que pronto se convirtieron en imposibles. Decidió no darle más vuelta al asunto, considerando que esa confianza se había esfumado en cuanto acabaron con el control de los oficiales.

—¿Sucede algo? — Kyle fijó su vista en Evaluna quien se le quedó mirando expectante. Comprendió que el motivo de su pregunta fue el haber dejado de caminar de repente.

— No es nada—le aseguró él. Evaluna tenía sus dudas, pero para no agobiarlo más decidió dejarlo así. Sin embargo, Ren se quedó mirándolo con cierta perspicacia.

—¿Acaso te preocupa lo que sucedió hace unos minutos? — cuanto detestaba que su rostro reflejara tal cosa ante él. Al parecer a Kyle no se le hacía nada gracioso que alguien como Ren pudiera leer sus expresiones.

—¿Es eso cierto? —se le unió Evaluna. Claramente ella no había notado el porqué, pero si sabía que algo rondaba por la mente del azabache.

—Simplemente…— Kyle metió las manos en los bolsillos de su chaqueta— estoy preguntándome quién o qué fue el causante de controlar a los oficiales y con qué fin.

—Tal vez— ambos miraron a Ren—podría tener relación con lo que sucedió en el instituto.

—¡¿Que?!— expresó Evaluna.

—Si ese fuera el caso, tendría sentido que esa persona no quisiera que avanzáramos— aunque fuesen extraños los momentos en los que Kyle y Ren no se peleasen, tenían una buena razón para pensar que la persona que controlaba a los oficiales, resultaría ser el asesino de la alumna.

— Eso es bueno— ahora los chicos fijaron su vista en Evaluna—significa que vamos por el camino correcto.

—¿Cómo puedes asegurarlo? — Evaluna pensó en las palabras correctas para responderle a Kyle.

— Porque ningún camino de flores conduce a la gloria— citó ella mientras los miraba aún sonriente.

— Jean De la Fontaine— comentó Kyle. Ren puso una cara extraña.

—¿No sabes quién es? — Evaluna en ese instante tenía una mirada de sorpresa.

—¡Es un fabulista francés! ¡Déjenme en paz! Además, no tenemos tiempo para esto— el pelirrojo tenía el rostro colorado debido a las suposiciones de sus compañeros. Sujetó a Siyah con fuerza para que no terminara cayendo y siguió su camino.

Los ojos de todos se posaban en los edificios y en sus números. Cómo el barrio tenía una secuencia, no fue difícil encontrar el edificio número siete de aquel bloque.

—¿Que habitación? — preguntó Evaluna.

— Las habitaciones se organizan por apellidos. ¿Cuál era el apellido de la chica?— Ren fijo su vista en los que tenía detrás.

—Richards— contestó Evaluna. Quería llegar cuanto antes para resolver aquella falacia de la que se le había acusado. Sin embargo, tampoco sabía si su amiga tendría las respuestas.

Si no tiene la respuesta, nos puede llevar a ella.

Se animó mentalmente.

— Aquí es— Kyle y Evaluna acudieron al llamado de Ren quien estaba parado frente a una puerta de color café. Él no dudó en tocar la puerta, más nadie abrió.

— Bueno parece que no hay na…— antes de que Evaluna dijera algo, Ren comenzó a tocar la puerta nuevamente— ….die.

Al ver que nadie abría, Ren no solo golpeó la puerta con su puño, sino que le dio patadas mientras que con su otra mano sostenía al gato inconsciente.

— Ren, no creo que sea buena idea— sin embargo, tras unos segundos más, alguien abrió la puerta.

— ¿Se les ofrece algo? — preguntó la chica que había abierto la puerta.

— Buenos días, somos exploradoras vendiendo galletas. ¿Nos colabora comprando una caja? — Evaluna rodó los ojos ante el sarcasmo de Ren.

— Disculpalo, es la primera vez que trata con gente— a Ren se le formó un tic en el ojo mientras Evaluna continuaba hablando—mucho gusto, soy Evaluna Lowgood y ellos son Ren y Kyle.

— Mucho gusto— saludó ella.

— Estamos aquí por….bueno— Evaluna no encontraba las palabras para expresarse. No podía decirle: “Venimos a hablar de tu amiga muerta”.

— Venimos a hablar de tu amiga muerta— Evaluna fulminó con la mirada a los chicos que tenía detrás. No podía creerse que Ren y Kyle hubieran dicho eso y menos al unísono.

— Oh….— la chica puso una cara extraña.

— Stacy ¿quién es?— otra voz se escuchó dentro de aquella habitación, hasta que apareció otra chica más.

— Tu eres Wendy ¿verdad? — la reconoció Evaluna debido a la fotografía que vió antes— ¿Podemos hablar?

— Quieren saber sobre Riley— le comentó Stacy.

— Así que su nombre era Riley— ambas chicas miraron a Kyle y después los invitaron a pasar.

Tras cerrar la puerta, Wendy y Stacy les indicaron que se sentaran en el sillón. Ren quiso permanecer de pie mientras su mirada denotaba suspicacia. Ren aún sostenía a Siyah.

—¿Qué es lo que desean saber?— preguntaron al tiempo en que servían vasos con sangre en la mesa.

—¿Quién era Riley?

Ren escuchaba atentamente mientras se paseaba por la habitación. Notó que además de fotos de ellas dos con la que suponía era Riley, también había varios acuarios con peces exóticos.

— Riley era nuestra mejor amiga. No era muy conocida por los demás, pero aun así nosotras la queríamos— contestó Stacy con los ojos llenos de tristeza.

—¿Ella formaba parte del consejo estudiantil? — quiso saber Kyle.

— No.

—¿Entonces como la conocieron?— esta vez habló Evaluna.

— El presidente del consejo estudiantil nos dijo a Stacy y a mí que le pusiéramos cuidado a Riley. Al parecer estaba siendo maltratada por varios alumnos y sus notas habían bajado no solo por eso sino por sus problemas familiares— contestó Wendy.

—¿Sospechan de las personas que la maltrataban? — ellas se miraron y asintieron. Al parecer tenían una pista. Es probable que ella haya sido asesinada por sus acosadores.

— Miau…— Siyah había recobrado la consciencia poco a poco desde que estaban en los edificios. Ya algo recuperado bajó de los brazos de Ren y comenzó a caminar por la habitación. Ninguna de ellas sospechó. Después de todo era un gato haciendo cosas de gatos ¿No?

— Este gato…lo siento, iré por él— las chicas poco le prestaron atención. Ren siguió a Siyah.

—¿Quien más pudo haberlo hecho? — se preguntó Evaluna en voz alta. Todo había quedado en silencio hasta que después de unos minutos, Ren regresó alzando sus hombros como diciendo “el gato se perdió”. 
Después de eso su mirada denotaba seriedad pues iba a haber una pregunta a continuación.

— ¿Y no han pensado en que ella pudo haberse quitado la vida? — las palabras de Ren dejaron un silencio profundo en la habitación. Y también fueron en parte una distracción secreta.

—¡Ella jamás haría algo así! — gritó Stacy al tiempo en que se levantaba rompiendo el silencio incómodo que se había formado.

— Yo solo estoy considerando todas las opciones— Ren se giró para mirarla fijamente. Sus ojos heterocromos la miraban con frialdad. Ella apartó sus ojos rápidamente— mírame Stacy— Evaluna quería intervenir, más sucedió algo inesperado, Kyle la detuvo negando con la cabeza. Wendy solo se quedó expectante— mirame y dime a los ojos si descartas la posibilidad de que ella haya querido irse de este mundo.

— Yo….— su gallardía se había esfumado. Ahora solo la rodeaba la inseguridad. Se sentía acongojada. Riley era acosada diariamente y sus padres quienes debían ser su apoyo no lo fueron. Recordó las veces en las que ella mencionaba cosas como “morir” o “extrañar”, así como también recordaba las risas y esos momentos inolvidables de la juventud.

— Stacy….— Wendy se preocupó en cuanto vio las lágrimas resbalar por las mejillas de su amiga. 

— No, no estoy descartando nada. Pero…ella….ella no lo haría ¿o sí? ¿por qué querría dejarnos? ¿Hicimos algo mal?— de repente sintió como los brazos de Ren la rodeaban.

— Estoy seguro que ella las quería mucho. Sin embargo, los traumas que tienen años no pueden curarse en días— Evaluna pensó en que siempre juzgaba mal a Ren. A pesar de la dureza de sus palabras, Ren era alguien afable y confiable— nosotros descubriremos que fue lo que le sucedió. 

— Si…— Stacy se separó de Ren y fue a los brazos de su amiga quien secó sus lágrimas— gracias chicos— ya más tranquila los miró a todos.

— Ahora que lo pienso— y ahí estaba de nuevo, el increíble don de Ren para cambiar un ambiente trágico a uno tranquilo en un abrir y cerrar de ojos— ¿qué le pasó a los peces?— señaló un acuario vacío.

— Murieron— contestó Wendy— fue un experimento fallido. Estábamos tratando de combinar algunos elementos y por error una favorable cantidad de cloro se mezcló con el agua de los peces.

— ¿Cómo supieron que fue cloro?— preguntó Kyle.

— Algunos minutos después del experimento los peces murieron. Utilizamos un método de separación llamado destilación para saber qué sustancia había sido la causante de ello— la respuesta no los dejó sorprendidos. Por algo Wendy era la vicepresidenta del consejo estudiantil.

—¿El cloro puede matar a los peces?— Evaluna quien era una chica inteligente desconocía ese dato.

— El cloro en si no mata a los peces directamente. Lo que hace es destruir las branquias poco a poco y por esa razón el pez muere de asfixia— explicó Wendy.

—Ya veo— sonrió Evaluna.

De repente el sonido de una llamada inundó la habitación. Ren sacó su celular y contestó. Tras decir “de acuerdo” y “allí estaré” se dirigió a los demás.

—Tengo que irme.

—¡¿Que?!— Evaluna se sobresaltó un poco— pero ¡dijiste que nos ayudarías!

— Mi padre me necesita— dijo Ren.

—¡Si es así yo también iré! ¡No olvides que es mi tío! — antes de que Evaluna saliera, Ren negó.

— No. Tú te quedarás. No olvides a lo que viniste aquí— sin decir más, Ren salió y el gato “desaparecido” le siguió.

Kyle tenía una mirada extraña. Digo, era Ren Lowgood, el chico que jamás aceptaría que él se quedara con Evaluna y menos a solas, o al menos casi. Pensaba que aquí había gato encerrado.

Aunque Siyah ya se fue…

No sabía porque se le vino esa pequeña oración a la mente. Tal vez sea por el hecho de que aquel gato parlanchín no haya dicho nada, sino que maulló.

Y así Kyle se quedó con la duda mientras Evaluna solo pensaba en que necesitaría ayuda su tío.

—¿Qué fue lo que encontraste? — nada más al salir, Ren había comenzado a correr siguiendo a Siyah.

—¿Recuerdas el extraño matorral en forma de tubo de color azul?, pues todo se conectaba con otras habitaciones en las cuales sobresale el mismo matorral. Debe haber una fuente de energía malévola por aquí cerca— habló el gato.

— Desde que entré en este edificio sentí una energía extraña— continuó corriendo.

Si era sincero, él no sabía de dónde provenía. Seguir a Siyah era lo único que podía hacer. Aunque lo odiara admitir, debía confiar en que Kyle protegería a Evaluna. Lo de la llamada no fue más que un embuste bien realizado para salir de aquella situación.

—¿Cómo fingiste la llamada a tu celular? — preguntó el gato. Sabía que su amigo podía actuar de manera furtiva si la situación lo requería.

— Solo puse un soundtrack cualquiera a reproducir—contestó como si fuera lo más obvio del mundo.

A medida que corrían, veían como los matorrales —los cuales no estaban cuando ellos llegaron—se iban conectando hacia arriba para terminar en la azotea del edificio.

— ¡Ren!— el mencionado se detuvo al ver como aquellos matorrales brillaban con intensidad iban esparciendo algo dentro de ellos para después congelar totalmente las puertas de las habitaciones.

¡Evaluna, Kyle!

Fue lo único que pensó Ren luego de empezar a correr devuelta.

—¡Cuidado! ¡Si nos alcanza estaremos perdidos!—Siyah saltó al hombro de su amigo mientras este se afanaba en correr. Una sola parada y acabarían congelados.

Se sentía furioso consigo mismo por malograr de esa manera todo lo que había planeado. No pensó ni por un momento que dejar a Evaluna unos instantes la pondría en riesgo nuevamente.

Ren se detuvo al ver la puerta en donde estaban los chicos. Trató de abrirla, pero no lo conseguía.

—¡Rápido! — le apuraba Siyah. Ren quería darle un golpe. ¡Claro! ¡Como él no estaba haciendo ni el más mínimo esfuerzo, sino que estaba sobre su hombro!

Ren dejó de empujar la puerta.

—¡¿Qué haces?! ¡Seremos comida congelada si no te apuras!

El pelirrojo cerró sus ojos y extendió su mano. Una luz del color de su aura se extendió en el suelo formando un círculo que lo ayudaría en su próximo hechizo. Tras unos segundos, la puerta se abrió.

—¡Evaluna! ¡Kyle!— Ren se acercó a sus amigos. Ahora eran estatuas de hielo.

—¡Tú también te unirás a ellos! ¡No debiste volver! — esas voces las conocía perfectamente. Al girarse pudo ver a Wendy y Stacy. Sus brazos se extendieron formando un tentáculo que envió a Ren a estamparse con la ventana. Estaba a punto de caer al vacío, pero Siyah fue a su rescate con su forma humana.

—¡¿Estas bien?!—le preguntó mientras con su levitación lo llevaba a la azotea del edificio vecino—¡Descuida! ¡Yo el gran Siyah las deten–

Antes de decir algo más, Siyah se convirtió en una estatua de hielo. Ren solo sujetó el puente de su nariz.

—¡Es tu turno! — no iba a dejar que lo convirtieran en una estatua, así que usó su división-C para escapar del hielo que emitían ambas chicas, las cuales ahora estaban flotando en el aire— tendremos que usar nuestra verdadera forma contigo.

Wendy y Stacy se dirigieron a la azotea de su edificio. Ren pudo ver qué allí se concentraba toda la energía de los matorrales. Las chicas se arrodillaron en el centro de la azotea y de repente el hielo las cubrió totalmente transformándolas. Se podía ver como el hielo aumentaba de tamaño y cambiaba drásticamente de forma. Cuando el hielo se disipó, Ren no podía creer lo que veía.

Frente a él yacían dos enormes rapi abisal. 


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Es el jefazo que lleva la web, le gusta enviar audios muy largos mientras camina en un garaje.

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