EL HIJO DE LA PERDICIÓN – Capítulo 5

5- “Lo que hagas se te devolverá” 1° Caso

Evaluna sentía como alguien la movía con delicadeza. Sus sueños no querían ser interrumpidos, pero al momento en que las movidas fueron más fuertes se despertó con desgane solo para encontrarse a su tío frente a ella.

— Al fin. A diferencia de Ren, tú tienes el sueño pesado—Evaluna se removió un poco y frotando sus ojos se despertó totalmente. Las lunas daban a entender que era de noche aún.

—¿Dormí algo? — preguntó dudosa. No se había acostumbrado al extraño “signario” que debía manejar.

— Dormiste unas cuatro signas más o menos—dicho esto, se volvió a acostar. ¿Apenas cuatro? Estaba muerta de sueño y no podía creer que aún era de noche. Bueno, llevaba días en que no veía la luz del día. Ya era más que obvio que en BladyHorth nunca saldría el sol.

— Evaluna, te habría dejado dormir, enserio. Sin embargo, hay algunas personas que desean hablar contigo—Evaluna se giró un poco y arqueó una ceja. Le era imposible creer que alguien quisiera verla. En el primer día ni siquiera se separó de Ren. Su tío no le había mentido desde que llegó a BladyHorth, así que se levantó con pesadez y se fue a la ducha para darse un baño rápido que la despertase. Dudaba mucho que sin darse una ducha tuviera la concentración suficiente como para hablar con personas a esta signa.

  — Sigue impresionándome el agua de este lugar. 

Evaluna miraba con asombro como caía el agua brillante que ahora era de colores azulados a diferencia de la primera vez que usó la ducha, pues ese día tuvo un color violáceo. Según Ren, el agua cambiaba de color constantemente debido a los ciclos lunares. No sabían con exactitud la secuencia de colores, pues era muy diversa. Mas si sabían que cambiaba cada vez que se usaba la ducha u otro canal de agua.  

Tras la ducha, una cepillada y una ración de esencia de vampiro siguió a su tío quien la esperó afuera de su habitación. Empezaron a bajar las escaleras y lo primero que vio Evaluna no era lo que esperaba. Allí estaban el director junto con Carolina y su séquito de descerebradas.

— Evaluna Lowgood— el director parecía mirarla detalladamente. Era como si al decir su nombre tratase de recordar algo. Algo que sin querer había olvidado.

—¿Sucede algo director? — Elías los miraba con suspicacia.

—Ayer en signas de la noche una estudiante fue hallada muerta en los pasillos del instituto— Elías no conocía ese dato, pero no podía echarle la culpa a Evaluna pues había caído rendida ante el sueño. Por otro lado, Ren había desaparecido tras dejar a Evaluna en su habitación.

—¿Acaso piensa que tuve algo que ver con eso? — antes de que Elías hablase, Evaluna había formulado aquella pregunta que volvió el ambiente más incómodo de lo que ya era.

— ¿Quien más si no? — esta vez habló Carolina.

— Escucha Barbie, acabo de llegar a este pueblo, así que es imposible que haya tenido algo que ver con la muerte de esa chica— se defendió Evaluna.

— Precisamente porque eres la nueva— contraatacó Carolina.

—¡No soy la única nueva! — siguió defendiéndose.

— Silencio— nuevamente la voz grave del director producía ese efecto de obediencia inmediata. Evaluna no sabía cómo defender su posición, después de todo no conocía nada sobre el lugar y no sabía hasta donde podía llegar Carolina con sus mentiras.

— Evaluna no ha tenido nada que ver con la muerte de su alumna—el director miró a Elías quien lo miraba desafiante.

—¡¿Y cómo puede estar tan seguro?!—la voz chillona de Carolina inundó el lugar. Ella estaba furiosa de que sus embustes no fueran creídos. Sus amigas la sostuvieron antes de que acabase cayendo al suelo del enojo que tenía.

— Eso es simple. Ella estuvo conmigo todo el tiempo— todos giraron sus miradas hacia las escaleras en donde se hallaba el pelirrojo. Su respiración era agitada y se podía ver el cansancio que tenía.

—¿Por qué tan agitado señorito Lowgood?

Ren sintió molestia de inmediato. No le gustaba que se metieran en sus asuntos.

— No es de su incumbencia— pronunció con tirria.

—¡No le hables así a mi padre! — Evaluna casi asesina a Ren con la mirada. Tal parece que se le olvidó mencionar ese insignificante detalle. ¿Acaso le era difícil decir “Hey, Carolina es la hija del director”? Ren volvió a girar su mirada fingiendo inocencia.

— Ya basta Carolina— ella obedeció y se quedó en silencio.

Por fin algo de paz, pensaron los Lowgood.

— No ha sido descartada como sospechosa señorita Lowgood. No sospecho de ninguno de mis alumnos, pero ustedes los nuevos son la excepción—el director se levantó para retirarse junto a su hija y el séquito de ésta—Agradezca que no está en la lista de sospechosos Ren Lowgood.

—Muchísimas gracias por su hospitalidad— le agradeció Ren con un poco de sorna. El director pareció enfadarse ante esto pues se retiró con peor ánimo que el de antes.

Ren bajó las escaleras hacia su padre.

—Dime qué el té que le diste tenía veneno—su padre le dio un golpe en la frente y suspiró con cansancio. Tener que lidiar con el director era una cosa, pero tener que lidiar con las ocurrencias de su hijo….

—¿Dónde estabas? — Elías no quería sospechar de su hijo.

— Buscando información sobre lo que está pasando. Sabía que tarde o temprano la culpa caería sobre Evaluna— Elías sabía que su hijo era bastante perspicaz. Se quería golpear ahí mismo por dudar por un momento de él. Lo menos que puede hacer un padre es confiar en sus hijos.

—¿Cómo sabías eso? — quiso saber Evaluna.

—Porque la historia se repite siempre— contestó con melancolía— pero no dejaré que tengas el mismo final— Evaluna frunció el ceño al no escuchar lo último.

—¿Entonces tienes un plan? — Ren asintió ante la pregunta de su padre.

— La única manera de probar tu inocencia es resolviendo los casos— Evaluna abrió sus ojos con sorpresa. Tal vez Ren se destacaba en su perspicacia, pero ella carecía de aquella cualidad y no sabría siquiera como empezar a resolver un caso— yo te ayudaré.

Evaluna no daba cabida a lo que sentía en ese instante. Sus padres siempre fueron buenos con ella, más al ser hija única jamás experimentó el ser protegida por un hermano. Su mirada se cruzó con la del pelirrojo. Quería saber más sobre él, le intrigaba conocer el porqué de su mirada melancólica y cómo podía cambiar de esa mirada a una que inspiraba total confianza y calidez.

Ren en cambio no quería dejarla sola. No podría vivir si permitía que ocurriese lo mismo nuevamente. Estaba seguro que Evaluna era una pequeña estrella que debía proteger con todas sus fuerzas.

¶¶¶¶¶¶

—¿En dónde buscamos primero? — preguntó Siyah quien estaba en el asiento para animales.

—Si Evaluna recuerda algo sería de utilidad— habló Ren mientras manejaba la moto-nave.

La mencionada se quedó pensativa unos momentos mientras sujetaba la cintura de Ren para no caerse. “Conductor loco” era el apodo perfecto para Ren.

A su mente llegó la secretaria, después el gritó desgarrador y luego el tumulto de estudiantes.

—¡Eso es! ¡Ren! — Ren dio una vuelta extraña del susto que Evaluna le había pegado.

—¡No hagas eso! — la reprendió Ren.

—¡Es que lo recordé!

—¿Habías olvidado el nombre de Ren? — preguntó Siyah sin entender nada.

Evaluna miró al gato haciendo una mueca para después negar.

— En ese momento se encontraban dos chicas llorando. Es probable que hayan sido sus amigas—comentó Evaluna.

— O tal vez lloraban, pero de felicidad— Evaluna quería lanzar a Siyah del vehículo. Luego recordó que él puede levitar y se quedó quieta.

—¿Recuerdas sus rostros? — preguntó Ren mientras pasaba por debajo de algunos vehículos que le impedían el paso. Las lunas indicaban que pronto se daría paso a la mañana que es cuando la mayoría de vampiros dormía.

— No— se quedó dubitativa— aunque una de ellas llevaba un broche con forma de ataúd.

— ¿De qué nos sirve eso? — se quejó el gato.

— Es de mucha ayuda Siyah.

—¿Lo es? — preguntaron el gato y Evaluna al unísono.

— Solo los miembros del consejo estudiantil llevan ese broche— ante aquella información todo parecía cobrar un poco de sentido, al menos para Evaluna.

La mente humana no recordaba al instante un rostro en específico, pero si su subconsciente se topaba con una fotografía de ese rostro reaccionaría de inmediato. Por esa razón a Ren le pareció buena opción ir hacia el instituto.

Una vez allí, Ren convirtió su vehículo en cuervos que desaparecieron rápidamente.

— Iremos a la sala de archivos para buscar las fotografías de los miembros del consejo estudiantil—Evaluna asintió.

—¿Y dónde es?

— En la oficina del director.

El ambiente se puso algo tenso. Evaluna se sentía cohibida nada más al escuchar la palabra “director” y es que ese sujeto no le daba buena espina.

Se divisaban tres vigilantes de seguridad en todo el instituto. Uno en el estacionamiento, otro que rondaba por los pasillos y el último en la entrada. Ren le hizo una seña a Siyah quien se fue corriendo hacia el primero. Este estaba en su oficina de vigilancia observando con atención, o eso parecía, las cámaras. El vigilante despegó su vista del ordenador para ver al gato que se acercaba hasta quedar en su ventana.

— Hola amiguito—sonrió el vigilante. Se torció un poco para sujetar un frasco de galletas que había en su maleta y le tendió una al gato. Siyah la aceptó gustoso y luego de terminarla lamió la mano del vigilante hasta que este se quedó dormido.

— Wow, recuérdame no dejar que lama mi mano— Ren sonrió un poco ante lo dicho por Evaluna. Ambos se acercaron a la oficina y se cercioraron de que estuviese realmente dormido.

— Siyah, tu quédate en el cuarto de vigilancia— el gato asintió.

—¿Como un gato va a manejar todo esto? — preguntó Evaluna.

— Así tal vez no— Siyah comenzó a ser rodeado por un aura negra que lo transformó en una silueta humana— puedo quedarme así o también— tomó la forma del vigilante— así.

—¡¿Como?!

— Parlotea como cacatúa. Eso no debería impresionarte. Solo es un extraño poder de mimetismo. Según él, los X-Men deberían aceptarlo en su grupo— Ren comenzó a adentrarse en el instituto.

—¡Charles me necesita!

Rodando sus ojos, Evaluna le seguía el paso a Ren. Quería preguntar cómo era eso posible, pero tal vez en otra ocasión.

— Siyah no es cualquier gato vampiro. Es de una especie llamada zyrco que está extinta. Esta raza proviene de Proferia— le respondió Ren. Sabía que ella quería preguntar, pero no se atrevía.

—¿Que es Proferia?

— Existen dos mundos que conectan al espacio con la tierra, uno de ellos es Proferia, también conocida como el sexteto, la cual se encuentra repartida en las seis capas de la tierra.

—¡¿Las seis capas de la tierra?! ¿Estás diciéndome que dentro de la Troposfera existe una ciudad?

— Artemisia para ser exactos. Pero si, ese es el punto— Ren se detuvo frente a la oficina del director— hemos llegado.

— Ow— Evaluna quería saber más sobre Proferia.

—Podemos continuar con la lección después, pero ahora debemos centrarnos en esto—Evaluna asintió haciendo un puchero y entrando a la oficina con Ren a sus espaldas.

Se sentía algo extraña nada más al estar dentro de esa oficina. Al parecer no era la única, pues Ren también tenía una cara extraña.

— Al menos está limpia— trató de aliviarse Evaluna. Frente a ellos estaba el computador del director en donde se guardaban los archivos y datos de los estudiantes. Evaluna se sentó frente a este y al encenderlo le pedía una contraseña. No sabía porque, pero de inmediato miró a Ren.

—¿Tengo cara de hacker?

— A ver, tratemos con Carolina—el computador dio error inmediatamente. Después se escuchó un estruendo dentro de la oficina.

*Oigan, ese estruendo alertó a los vigilantes restantes. Además, algo se dirige hacia ustedes y está dentro de la oficina*

Les hablaba Siyah desde el parlante.

— También acabas de decirle a los vigilantes que estamos aquí— Ren quería matar a Siyah en ese instante.

*Usted se ha comunicado con la agencia de vigilantes, deje su mensaje, piiii*

— Será…—antes de siquiera decir algo, Ren se giró nada más al sentir una presencia acercarse. No quería tener que lidiar con nadie ahora.

—¿Y ahora?

— Tu sigue inten……— Ren se asombró de ver a la mascota del instituto parada frente a ellos. Más bien a la estatua de la mascota del instituto— ….tando.

—¡¿Qué es eso?! ¡¿Qué hacemos?! ¡Auxilio, me desmayo! — se quejaba Evaluna.

—¡Cállate que estamos apurados!— Ren trataba de pensar. La mascota era un kraken. ¡¿Por qué un kraken?!—si no hacemos movimientos bruscos no pasara nada.

De repente la alarma del instituto comenzó a sonar. Siyah sin querer había presionado el botón equivocado. Le pareció prudente no decir nada al respecto.

El kraken se agitó por la alarma y comenzó a volverse loco. Antes de que destruyese algo, Ren usó su división-C para atraer su atención. Evaluna seguiría intentando dar con la contraseña. Si buscaba en los cajones posiblemente encontraría algo que la ayudase.

—¡Alto! —el vigilante fue testigo de cómo una bandada de cuervos seguida por la estatua de la mascota pasaba a un lado de él.

—¿Qué pasó? — el vigilante del estacionamiento alzó una ceja al ver que si compañero parecía una gelatina.

— La mascota del instituto está moviéndose— su compañero alzó una ceja.

— Deja de decir tonterías y mejor ve a mirar porque Dexter no nos avisó por las cámaras sobre los intrusos. Yo iré a la oficina del director—su compañero asintió y se fue hacia la entrada.

El vigilante Rodríguez se dirigió a la oficina del director solo para encontrarse a Evaluna sentada en la computadora.

—¡Alto jovencita! — Evaluna alzó sus dos manos y antes de que el vigilante hiciera algo, cayó al suelo.

Evaluna posó su vista en la silueta que había golpeado al vigilante.

—¿Kyle? — el azabache se acercó a la chica.

¿Qué hacía aquí? Era lo que se preguntaba Evaluna.

—¿Qué haces aquí? — la pregunta que ella quería hacer en realidad le fue hecha.

— Se me culpa por la muerte de la alumna de ayer. Quiero probar mi inocencia y para eso debo saber quién era—contestó Evaluna—¿y tú?

— Me gusta estar en lugares solitarios y el instituto parecía buena opción— contestó él dándose media vuelta dispuesto a irse.

—¡Espera! — Evaluna casi se levanta del asiento mientras extendía su mano— ¿Me ayudarías?

—¿Por qué debo hacerlo? — Kyle giró sobre su eje y comenzó a acercarse a la chica— o más bien ¿qué es lo que gano con ayudarte? — le preguntó inclinándose en el escritorio con su rostro a escasos centímetros del de Evaluna.

—Y-yo…pues…—trató de pensar en algo rápidamente. ¡Nada se le ocurría!

El chico dio un largo suspiro.

— Apártate—con el ordenador libre, Kyle comenzó a teclear unas cuantas letras para que después se diera el acceso a los archivos—¿Exactamente que estamos buscando? Existen miles de alumnos aquí. Dudo que demos con ella así por así.

— No, pero podemos buscar a los miembros del consejo estudiantil—¿que estaba pasando? ¿Enserio la ayudaría? No quería ni imaginar lo que querría después de esto.

—¿Crees que conocían a esa chica? — Evaluna asintió y fijó su vista entre las personas que Kyle comenzaba a mostrar. Todos eran miembros del consejo estudiantil.

Como si su mente hubiera hecho “clic”, Evaluna se quedó mirando a una chica en particular.

— Ella, es ella— Kyle abrió el archivo que le indicó y se mostró no solo su nombre sino su dirección y su teléfono.

— Wendy Richards, vicepresidenta del consejo estudiantil. Aquí dice que vive en el barrio aéreo— Evaluna encaró una ceja. ¿Barrio aéreo? — es exactamente lo que es, un barrio situado en el aire.

El rostro de Evaluna debió parecer un poema pues Kyle no dudó en soltar una carcajada.

Y entonces ella pensó que se veía muy lindo al reír.

¶¶¶¶¶¶¶

— ¡Oye Rodríguez! ¡¿Cómo es eso de que alguien habló por el altavoz de tu puesto y ni te diste cuenta?!— el vigilante Lance estaba enfadado.

— Me durmieron y cuando desperté no había nadie— contestó el mencionado.

—¿Te durmieron?

—Es que había un gato muy guapetón en mi ventana. Me distraje tanto y a los segundos ya estaba dormido—Lance simplemente no podía creer lo que estaba escuchando.

Siyah comenzó a creer que decir guapetón no fue suficiente. Si lo descubrían Ren se encargaría de enviarlo por envío a un restaurante de comida china así que se levantó de su asiento y asomando su cabeza por la ventana lamió el rostro del vigilante Lance.

—¡Qué asco! ¡¿Acaso bateas para ambos lad—

Antes de seguir, cayó dormido al suelo.

Siyah suspiró y después recordó que antes de que el vigilante viniera había visto una silueta junto a Evaluna. Al volver a revisar había un chico que no conocía junto a ella mientras hablaban.

*Rencito, tal vez esto no te guste, pero Evaluna anda en una cita matutina*

La cara de Evaluna no podía estar más roja en ese instante. Kyle simplemente le hizo caso omiso al ridículo que estaba hablando por el parlante mientras que Ren solo pensaba en volver rápidamente a la oficina.

El kraken le impedía el paso. Tenía que hallar un modo de hacer que se quedase quieto sin tener que romperlo. Ya tenía un problema con borrarle las mentes a los vigilantes como para ponerse a armar una estatua.

Recordó que fue después de que Evaluna pusiese una clave incorrecta que apareció el kraken, es decir que el ordenador debió enviar la señal hacia el interruptor que accionaba la estatua. Si quería regresarla a la normalidad debía deshacer esa alerta. Sin embargo había algo que no cuadraba. La estatua se encontraba dentro de la oficina, pero se suponía que la mascota estaba exhibida justo después de la entrada del instituto. Agradeció que no fuese de tamaño real aquella estatua pues así pudo perderla de vista con su división-C mientras se dirigía hacia la entrada.

Cuando llegó volvió a su forma original y efectivamente la estatua no estaba allí por lo que descartó que hubiese dos. Comenzó a buscar algún interruptor que accionara su movimiento, pero no había nada. Solo estaba el círculo en donde se posaba esta.

— Siyah, dile a Evaluna que trate de hacer que el computador envíe una señal de alerta.

*Evaluna, Ren dice que dejes los besos para después y que hagas que el ordenador marque “error”*

—¡¿Bes–

Antes de que Ren terminase, el círculo que sostenía la estatua se abrió y él cayó por el.

En la oficina, Evaluna parecía un tomate. Ya se encargaría de darle su merecido a ese gato.

—¿Dónde está Ren? — preguntó ella mirando a la cámara.

*La vida se lo tragó entero. Literalmente*

Evaluna se sobresaltó al escuchar un estruendo provenir del lado izquierdo de donde ellos estaban. Kyle se levantó y se puso delante de Evaluna.

—Espera, ese es…¡Ren!— Evaluna corrió hacia la silueta que yacía en el suelo y solo hasta que vio la cabellera pelirroja supo que era él—¿Estás bien?

— La estatua fue traía desde la entrada. Cuando tú pusiste un código incorrecto, la computadora envió una alerta haciendo que la plataforma redonda de la estatua se abriese y ella pudiera entrar a acabar con los intrusos o al menos detenerlos hasta que los vigilantes llegaran— explicó Ren levantándose.

— Entonces si enviamos una señal que detenga la alerta, la estatua se detendrá— concluyó Evaluna.

— Para que esto funcione la estatua debe estar nuevamente en la plataforma— habló Kyle mientras que Ren lo fulminaba con la mirada.

— Necesitamos dos vampiros, una persona que detenga la alerta y otra que nos informe de los movimientos de la estatua— Evaluna miró a los chicos frente a ella quienes se dedicaron miradas confundidas. 

¶¶¶¶¶¶¶¶

— Detesto esta idea— Ren estaba junto a Kyle, ambos esperando a que la estatua llegara hacia donde ellos. Siyah les había informado que esta doblaría por el pasillo derecho y ellos la llevarían hacia la plataforma. Evaluna tenía las instrucciones para cerrar la alerta desde el ordenador en el momento en el que los chicos atrajeran a la estatua hacia su plataforma.

*Listos en tres, dos, uno*

Frente a ellos se apareció el kraken, la mascota del instituto. No media lo mismo que uno real, pero aun así debían cuidar sus movimientos si no querían que destruyera el edificio.

Ambos extendieron sus manos. En sus palmas apareció una luz que comenzó a atraer a la estatua. Los chicos comenzaron a correr dejando un rastro de luz de tonalidades rojas y verdes las cuales hacían que la estatua los siguiera. Su magia no era claramente la mejor de todo BladyHorth, pero tenían varios trucos bajo la manga.

Ren y Kyle se acercaban a la entrada del instituto, por lo que ambos juntaron su magia para que esta apuntara directamente a la plataforma. La estatua encantada con las luces que veía se subió a la plataforma.

*¡Ahora! *

Con tan solo unos cuantos tecleos, Evaluna erradicó la señal de alerta que hizo que la estatua dejara de moverse y adoptara su naturaleza inerte.

Ren y Kyle se miraron con una pizca de aprobación. A pesar de todo, aún no soportaba que se acercara a Evaluna. Necesitaba conocerlo más si quería llegar a confiar en él.

—¡Lo logramos! — Evaluna llegó junto a los chicos y los abrazó simultáneamente.

—¡Muy bien! — Kyle se preguntaba de donde había venido esa voz, hasta que se fijó que los chicos miraban hacia abajo. El los imitó y se encontró con un gato de color negro, ojos penetrantes y escarlatas y unas patitas blancas.

—¿Quién es esta bola de pelos?

—¡Hey! Esa no es forma de tratar a un miembro de los x-me–

— Él es Siyah. Siyah, él es Kyle— los presentó Evaluna.

—Un gusto— Siyah extendió su patita y Kyle su dedo finalizando la presentación—¿Ahora a dónde vamos? — preguntó.

— Al barrio aéreo—contestó Evaluna—¿Vendrás con nosotros Kyle?

El mencionado pareció meditarlo. Evaluna se olvidó de que el esperaría algo a cambio, pero necesitaban más ayuda y sabía que si él y Ren unían fuerzas resolverían el caso más rápido.

— Si tu hermano lo aprueba, entonces no veo porque no— respondió Kyle.

—Ren no es mi hermano— su tono pareció dudar un poco, pues todos se quedaron mirándola por un momento—¿Q-qué opinas Ren?— trató de cambiar el tema.

— Da igual— contestó alzando sus hombros— adelántense, yo tengo que hacer algo— miró a Kyle— si le haces algo te mataré.

Él alzó sus manos en señal de inocencia.

—Vamos— le indicó Kyle. Aunque sentía curiosidad por lo que Ren haría después de que ellos se retiraran.

Evaluna asintió siguiendo a Kyle quien tras usar su división-M hizo aparecer una moto-nave. Ella se subió en la parte trasera y se sujetó de ambos lados de la moto-nave.

— Así— Kyle le sujetó las manos e hizo que rodearan su cintura— es más seguro.

Evaluna sintió sus mejillas arder al igual que Ren, claro que por motivos diferentes.

—¿Vienes Siyah?— el gato miró a Ren y este le dijo con la mirada que cuidara a Evaluna, aunque sonaba más a: “Aleja a Kyle de Evaluna”.

Así pues, Siyah se subió en la moto-nave y los tres partieron hacia el barrio aéreo.

— Ahora— los ojos de Ren brillaban más de lo normal— me encargaré de ustedes— miró a los vigilantes.

No los dejaría recordar ni el más mínimo detalle de esa noche. 

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Es el jefazo que lleva la web, le gusta enviar audios muy largos mientras camina en un garaje.

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